jueves, 15 de diciembre de 2011

Les cuatre cents coups VS La clase

Otra entrada más sobre una película sobre educación. En este caso se trata de la película Entre los muros o lo que es lo mismo La clase. Aunque el objetivo al ver esta película es intentar integrar los contenidos que hemos ido tratando a lo largo de este cuatrimestre, creo que también es interesante compararla con la película de la semana pasada de la cual hablé en la entrada anterior. Y, es que a pesar de ser ambas francesas, se pueden encontrar diferencias significantes. Estas películas pertenecen a épocas muy distintas lo cual explica los contrastes que se pueden encontrar entre ambas.

Si en la película Les cuatre cents coups veíamos que la familia y la escuela eran microsistemas independientes donde no existía ningún vínculo, La clase intenta mostrar un punto de unión entre ambos entornos. Aquí se puede ver como los padres participan en las reuniones organizadas por el consejo escolar como representantes de las familias y también mantienen relación con el tutor quien informa a cada familia de los aspectos educativos más relevantes de los hijos. Sin embargo, ¿es esta relación entre familia y escuela la que puede evitar las discontinuidades encontradas entre ambos entornos educativos? Desde mi punto de vista, esta relación está basada en estándares convencionales y tradicionales. Es decir, hasta aquí se puede definir como una relación formal entre dos instituciones sociales. En muchos casos, los objetivos son comunes pero no existen medios comunes para alcanzarlos. Sin embargo, la escena donde la jefa de estudios informa sobre el problema sufrido por la madre de un alumno refleja otro tipo de relación ya que los profesores están interesados en ayudar a esa familia desde una perspectiva más personal. Los profesores tienen la intención de ayudarla para que el ambiente familiar de ese alumno sea lo más favorable posible.

Por otra parte, la película anterior reflejaba al profesor como figura de autoridad y todas sus clases se desarrollaban en torno a él. La clase muestra un modo de enseñanza diferente en cuanto a que el profesor pretende entablar un trabajo cooperativo con los estudiantes fomentando el diálogo con ellos. Este aspecto es útil para involucrar a los alumnos en el proceso de enseñanza-aprendizaje y que se sientan partícipes de lo que están haciendo y no meros espectadores. Aunque también se pueden encontrar momentos donde el profesor pide el respeto de los estudiantes hacia su persona como forma de dejar patente quién es el que de verdad tiene el poder y el control en la clase. ¿Es ese poder el que supuestamente le excusa de su erróneo comportamiento con dos alumnas? Cuando el profesor insulta a dos alumnas en ningún momento se le manda describir los hechos literalmente sino simplemente dar una idea general sobre lo que ocurrió. Sin embargo, el caso de un alumno conflictivo es detallado cuidadosamente. ¿Por qué si ambos comportamientos no son correctos en dicha institución no son tratados con la misma importancia? Si un valor de la educación es la igualdad, comportamientos como el que vemos en la película es un ejemplo de lo contrario porque profesores y alumnos no son tratados al mismo nivel.

La relación entre estudiantes es otro aspecto diferente entre ambas películas. Les cuatre cents coups muestra como los alumnos mantienen el sentido de grupo unido cuando todos hacen burla al profesor mientras este escribe en la pizarra. Por su parte, los estudiantes de la segunda película es un grupo muy heterogéneo, no sólo por la diversidad de nacionalidades que se puede ver a simple vista, sino también por sus actitudes y personalidades. Hay escenas donde los alumnos mantienen posturas opuestas ya que cada uno tiene una opinión diferente por lo que llegar a un acuerdo común respecto a cualquier tema es una misión complicada. Pero también se puede ver cómo ante la expulsión de un compañero todos se unen e intentar buscar una solución para evitar esta decisión. En este caso, los alumnos forman, lo que coloquialmente se conoce como una piña, para defender a un compañero. Estas variaciones en cuanto a cómo los estudiantes se comportan en determinados momentos pueden ser resultado de los diversos cambios que experimentan en la adolescencia. Desde nuestra propia experiencia, sabemos que el estado de ánimo varía continuamente en los adolescentes de ahí que encontremos situaciones de desencuentro o conflicto y otras de apoyo o consenso.

En términos generales, estos pueden ser algunos aspectos a analizar en ambas películas y que nos acercan a dos épocas diferentes de la educación. Ahora queda pensar, o por lo menos imaginar, como será la época donde seamos nosotros mismos quienes experimentemos ese tipo de cuestiones cuando entremos en el mundo de la educación desde otro punto de vista diferente al cual estamos acostumbrados, es decir desde la figura del profesor y no la del alumno.

jueves, 8 de diciembre de 2011

Les cuatre cents coups: el adolescente en la familia y la escuela

Les quatre cents coups (en español Los cuatrocientos golpes) es una película francesa de los años sesenta que refleja como era la vida de los adolescentes en aquella sociedad. El hecho de escribir esta entrada sobre esta película se debe a la representación que hace del adolescente en los dos entornos más importantes de socialización: familia y escuela. Aunque el análisis de esta película lo desarrollamos en clase de Sociedad, familia y educación también podría haber sido una tarea en la asignatura de Aprendizaje y desarrollo y además en este momento del curso donde estamos tratando cuestiones del adolescente en relación con su identidad. Aparte de esto, hay otra coincidencia más que me gustaría añadir porque nos da lo posibilidad de poder integrar ambas asignaturas. Esto se refiere al modo de análisis del cual se puede explorar un determinado fenómeno. Nosotros hemos trabajo en dos direcciones diferentes al analizar un caso concreto. Primero, el vídeo de George Constanza fue analizado desde el fenómeno mismo sin basarnos en ningún modelo teórico. Sin embargo, como ya nos comentó Alejandro esta no es la única forma de hacerlo. Pues bien, en esta entrada voy a intentar de recoger como sería un modo de análisis distinto, es decir, esta vez partimos de unas teorías concretas para explicar un caso.


Me parece interesante destacar que nosotros mismos fuimos conscientes que estábamos haciendo lo contrario a lo que habías hecho en la clase anterior o por lo menos esta fue la impresión de mi grupo de trabajo. Aunque el análisis que a continuación detallaré sólo se refiere a los primeros 30 minutos de la película nos ofrece una visión general de cómo son esos entornos donde el adolescente se está desarrollando. Desde el punto de vista del entorno familiar, el comportamiento de la madre y el padrastro (no estoy segura si es el padre) hacia el hijo dan lugar a conclusiones muy explícitas. La madre tiene un estilo autoritario donde priman sus necesidades e intereses. No muestra preocupación alguna por el desarrollo del hijo ni en casa ni en la escuela. En casa, se puede ver como el hijo duerme con un pijama roto y respecto a la escuela vemos que la madre no consiente que el hijo haga los deberes antes de cenar. Las principales funciones que la madre atribuye al adolescente están relacionadas con tareas del hogar, como poner la mesa, tirar la basura, etc. lo cual, al mismo tiempo, hace que la madre tenga que trabajar menos en casa. Sin embargo, el estilo del padre puede se clasificado como negligente debido a la carencia de exigencia y control y al hecho de dejar al hijo hacer lo que quiera. En este caso, el padre le da dinero como una muestra de comodidad y de quitarse problemas de encima.


Desde el punto de vista del entorno escolar, profesor y alumnos están ajustados a una educación tradicional (es de esperar teniendo en cuenta la época) donde el profesor tiene el poder y los alumnos “deben” respetarlo. Digo “deben” porque no siempre es así ya que al final del fragmento se ve como los alumnos no acuden a la escuela, es decir, no respetan la autoridad del profesor sino que se dejan llevar por sus impulsos y seguir sus preferencias. Además, me gustaría añadir un comentario que puede estar relacionado con lo que escribí en la entrada sobre el “Mal de escuela”. En este caso, el adolescente está interesado por la escritura y cuando el profesor le castiga en un rincón de la clase escribe un poema en la pared. Por supuesto, este hecho es considerado a simple vista como una travesura de adolescentes y por ello el profesor le manda borrarlo. Sin embargo, más tarde vemos como el profesor realiza la misma operación en la pizarra porque escribe y al mismo tiempo dicta un poema para los alumnos. Por lo tanto, el profesor no permite al adolescente desarrollar e investigar sobre lo que le gusta sino que opta por una tarea impuesta que los alumnos tienen que completar por obligación. ¿Qué será más fructífero para los alumnos copiar un poema sin prestar atención a lo que el poema contiene o expresa o ser capaces de escribir un poema partiendo del conocimiento implícito que el alumno tiene?


Después de comentar cómo ambos entornos son representados en esta película, sólo queda pensar en cómo ese adolescente evolucionará teniendo en cuenta cómo son sus entornos más próximos. Además por relacionarlo con el tema de la identidad podemos decir que el adolescente no está desarrollando una continuidad experiencial porque él no es el mismo en diferentes contextos. Por ejemplo, en casa respeta y realiza las órdenes que le imponen sin mostrar ninguna oposición mientras que en la escuela tiene una actitud más pasota ante las órdenes que el profesor le asigna.

martes, 6 de diciembre de 2011

Mi propio proceso de cambio

Lo que voy a contar en esta entrada no vendría a cuento si no hubiéramos visto un fragmento de la serie Seinfeld ayer en clase. Ese fragmento nos llevó a indagar sobre el proceso de cambio que una persona puede llegar a plantearse para más tarde experimentarlo y verificarlo. He encontrado lo que a continuación describo como una experiencia que guarda bastante relación con el caso de George Constanza y es ese el único motivo que me ha llevado a incluirlo en este blog. No penséis que he cambiado la temática del mismo para a partir de ahora empezar de hablar sobre mis propias experiencias.


Pues bien, os sitúo hace unos 9 años cuando estaba en plena adolescencia. Es entonces cuando empezamos, entre otras muchas cosas, a establecer relaciones sociales algunas de ellas mucho más cercanas concretamente con algún “conocido” o “amigo especial”. Lo que se conoce en un lenguaje típico de los adolescentes como empezar a “estar colado por alguien”. Para empezar, ese sentimiento nuevo ya produce un cambio en la forma de ver, de considerar, de hablar y en definitiva de relacionarse con ese “alguien”. Es ahí donde conozco a esa persona “especial” que te hace sentir esa cosa tan difícil de definir en el estómago. Al principio nuestra relación de conocidos, porque no nos unía ningún otro vínculo, era de lo más buena posible. Sin embargo, cuando empezamos a enfatizar más surgieron algunos problemas y es que yo por aquel entonces era una persona algo tímida y claro estando con un grupo amplio de personas pues la cosa no tenía mayor inconveniente pero encontrarme con una persona sola y encima que esa persona me despierte algún tipo de interés, era diferente. En esos momentos es cuando me volvía una persona prácticamente muda ya que las únicas palabras que era capaz de expresar era “bien y ¿tú?” cuando me preguntaba “¿Qué tal la semana?” o “a mi casa” si la pregunta era “¿dónde te llevo?”. Estas situaciones se repetían una y otra vez hasta que la otra persona dijo hasta aquí hemos llegado. Vamos que no estaba dispuesto a tener que sacarme las palabras a la fuerza. Claro cuando esa persona se iba yo misma me decía “claro si le hubiera seguido la conversación hubiera estado más tiempo con él” (lo que se puede denominar toma de conciencia inicial teniendo en cuenta las etiquetas que ayer propusimos en clase) Pero a la próxima vez, más de lo mismo.


Como he dicho antes el hecho de escribir este post viene determinado por la conexión que establece con el caso de George Constanza. Cuando yo hablaba con mis amigas sobre esto siempre mostraba una intención de cambio y además usaba argumentos muy similares a los que George usa en la serie. En esos casos decía: “si sigo con esa actitud todo me va a salir mal por eso la próxima vez me mostraré más abierta y hablaré mas”. Ahí era consciente de cuál era el problema pero ¿era tan fácil realizar el cambio que me proponía? Aquí surge otra coincidencia más con George porque yo también tuve refuerzos provenientes de mis amigas quienes me decían que hiciera lo contrario (“do the opposite”) y en lugar de responder únicamente a las preguntas que él me hiciera que fuera yo la que empezara preguntándole a él. La próxima vez que lo vi fui toda dispuesta a preguntarle sobre qué tal había pasado la semana y así intentar empezar una conversación con él (acción de cambio). Él mismo reconoció que estaba cambiada, “No sé pero te veo más habladora, no tan cortada como otras veces” afirmó. Sin embargo esta nueva actitud me duró los primeros cinco minutos y otra vez más tuvo que ser él quien me sacara las palabras. Pero a partir de ese momento la relación fue diferente porque aunque yo no hablara todo lo que le gustara (porque en realidad no se puede cambiar de la noche a la mañana, lo que decíamos ayer con el ejemplo de George Constanza) sí es verdad que era capaz de construir frases con más de tres palabras, acción que antes me resultaba casi imposible, y pude verificar que el cambio funcionó, hasta el punto que ahora esa misma persona, en ocasiones, me pide que no hable tanto.



En definitiva, no se puede hablar de un cambio inmediato porque cambiar el comportamiento u actitud que una persona adquiere a lo largo de los años no es una tarea fácil. Pero sí, se pueden conseguir efectos de acuerdo a ese cambio a través de todo un proceso, lo que se conoce como EL PROCESO DE CAMBIO. Por lo tanto, para unir este post con el mundo de la educación (que fue para lo que este blog nació) se puede añadir que un profesor tiene que ser consciente de esto último y saber que los alumnos, especialmente en secundaria y bachillerato, están empezando, desarrollando o terminando cambios propios de la etapa de la vida en la que se encuentran, la adolescencia. Por eso, no deben esperar respuestas y efectos inmediatos sino que deben respetarlo e incluso reforzarlo para que una vez terminado EL PROCESO DE CAMBIO, los propios sujetos sean capaces de verificar su resultado.