Durante la clase de ayer de aprendizaje y desarrollo de la personalidad leímos diferentes textos donde pudimos indagar sobre varias cuestiones relacionadas con el adolescente. Aunque la figura central era el adolescente también pudimos encontrar varias referencias a la figura del docente y la relación que este mantiene con el alumno.
Uno de los textos pertenecía al libro Mal de escuela de Daniel Pennac. El título de dicho libro ya me sugiere una profunda reflexión sobre cuál es el verdadero mal de la escuela. La opción más rápida y a la vez más
común es culpar de ese mal a los propios alumnos. Por el contrario son los alumnos quienes afirman que hay varios profesores sin saber como enseñar su asignatura y eso les lleva a fracasar. Sin embargo, la respuesta no es tan sencilla, no consiste en culpar a unos u otros sino intentar cuál es la mejor solución para evitar que el mal aparezca en el ámbito educativo. Por supuesto, conseguir esa solución requiere de la participación de todos los miembros de la comunidad educativa porque su correcto funcionamiento debe ser una tarea colectiva.
Buscando más información sobre Pennac he encontrado una publicación del periódico el País (http://www.elpais.com/articulo/semana/torpe/Pennac/elpepuculbab/20080906elpbabese_3/Tes) en el año 2008 que me gustaría compartir con todos vosotros. Esta reseña contiene una cita formulada por el propio Pennac: "Los padres, la televisión, los libros pueden ser idiotas, pero los chavales no lo son". Si tenemos en cuenta el punto de vista de Pennac podemos afirmar que en cualquier caso los alumnos no son los responsables del mal de la escuela. Como he expuesto al principio de esta entrada para entender al adolescente es necesario incorporar al adulto y la relación entre ambos. Pues bien, partiendo de esa idea podemos entender mejor qué es lo que Pennac quiere expresar: el fracaso escolar es el resultado de un conjunto de factores que afectan negativamente el rendimiento académico de los alumnos. Pennac se define a sí mismo como un cancre hasta los 13o 14 años. Es en ese momento cuando se empieza a interesar por la literatura y finalmente acaba convertido en un escritor de élite. Este cambio de alumno cancre a escritor profesional fue alcanzado durante su etapa de adolescencia donde cualquier persona experimenta un alto grado de evolución. Por lo tanto, quiero enfatizar la idea de que todo lo que un adolescente percibe puede determinar su futuro. Aquí es donde entran en juego otros factores externos al propio adolescente pero que sin ninguna duda afectan su conducta.
El sistema del que el adolescente forma parte tiene especial relación con el mundo escolar y familiar. Es decir, el adolescente se sitúa en diferentes microsistemas que a su vez pueden establecer conexiones recíprocas las cuales repercuten en cómo el adolescente se desarrolla. Entonces, ¿podríamos decir que el fracaso escolar que un alumno sufre es una consecuencia individual o es producido también por factores externos con una influencia directa en el adolescente? La respuesta a esta pregunta puede corresponderse con la oración anterior donde se afirma la relación del adolescente con la familia y la escuela. El adolescente es influenciado tanto por los padres como por los profesores y por eso el papel que desarrolla cada uno de estos perfiles es imprescindible para entender la conducta que el adolescente toma en determinadas situaciones.
No me quiero extender mucho más porque me gustaría que todos aquellos quienes puedan dediquen un tiempo a leer la reseña de El País. Como síntesis quiero recordar que todos (niños, adolescentes y ad
ultos) necesitamos que alguien quien crea en nosotros y nos ofrezca su confianza, apoyo o incluso solidaridad para realizar algo que de verdad nos interesa. Desde el punto de vista del adolescente, esta confianza es primordial porque es una etapa de grandes cambios donde los jóvenes necesitan de alguien quien comparta sus expectativas y demandas y, al mismo tiempo, les ayuda a desarrollarse teniendo en cuenta sus principales objetivos y requisitos. Por lo tanto, la figura externa al adolescente es clave para evitar cualquier equivocación que dicha persona pueda tomar. En términos de educación, los males o bienes producidos en la escuela por los adolescentes resultan de la suma de profesores, compañeros y padres cuya acción en conjunto pueden orientar la conducta que el alumno adopta en ese microsistema. En definitiva, debemos evitar situaciones como la que refleja la siguiente imagen donde el adolescente se encuentra SÓLO ante su propio desarrollo y/o aprendizaje. Desde mi punto de vista, esta imagen es el propio reflejo del "mal de escuela".
PD: Realicemos una labor colectiva para evitar el “mal de escuela”.

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