Lo que son las casualidades de la vida. Ayer en la clase de Aprendizaje y desarrollo de la personalidad tratamos, entre otros aspectos, el tema de la identidad virtual. Al hablar sobre este concepto es imprescindible recurrir a las redes sociales donde creamos nuestros propios perfiles como una forma de estar identificado virtual y socialmente. Pues bien, cual es mi sorpresa cuando de regreso a casa empiezo a leer el periódico ADN en el tren y en la tercera página me encuentro un artículo titulado: Tu perfil habla de ti. Continúo leyendo nuestra imagen en las redes sociales es clave. Muchas veces, y me incluyo a mí misma, cuando creamos un perfil en cualquier red social no somos conscientes de la cantidad de información personal que estamos transmitiendo al público. La información no sólo es expresada a través de comentarios sino que las fotografías ofrecen en algunos casos muchos más detalles de cómo es una persona que sus propias palabras. Por eso “la fotografía que escogemos para nuestro perfil debe ser coherente” ya que podemos causar una impresión que no es la correcta.
El artículo del periódico recoge algunos de los errores que la gente produce cuando elige su fotografía de perfil. Estos errores indican que lo que se está transmitiendo con dicha fotografía no es para nada coherente con la identidad de la persona. Por lo tanto, en estos casos la identidad virtual no es un reflejo de la persona en su vida rutinaria sino que a través de esas fotografías consideradas como errores ofrecen una imagen alejada de la realidad de la persona. Según Ariane Basaguren, “la fotografía de perfil debe reflejar nuestra energía y personalidad” y no elegir fotografías que sólo recogen un momento concreto. ¿Acaso la identidad es creada para un momento determinado? La identidad se va construyendo día a día por eso no podemos definirnos en relación a una situación concreta sino a la suma de experiencias vividas a lo largo de todo el proceso de desarrollo. Cuando leí el apartado de los errores que dicho periódico publica me di cuenta que muchos de ellos son normalmente cometidos por la mayoría de adolescentes usuarios de las redes sociales. Hay ocasiones donde resulta difícil reconocer a la persona de un perfil determinado porque la fotografía que presenta no tiene nada que ver con la imagen que dicha persona expresa diariamente. Para evitar que la imagen que se ofrece a través de una red social sea malinterpretada es necesario “reconocerse al otro lado del espejo” es decir plasmar, como decíamos antes, una imagen coherente y acorde a nuestro físico y a cómo somos día a día.
Reflejar una imagen coherente es de relevante importancia para configurar nuestra identidad virtual porque en un perfil creado en cualquier red social no se pueden destacar el resto de elementos que conforman la identidad de una persona. Por lo tanto, haciendo uso del refrán la primera imagen es la que cuenta, es imprescindible que seamos conscientes de que a través de una única fotografía estamos trasmitiendo más de lo que a veces queremos. Por eso es importante hacer una selección de qué fotografía escogemos para nuestro perfil con el objetivo de que la información implícita que se puede extraer de ella no se desvíe mucho de nuestra realidad.
Aunque ya hice una referencia a los adolescentes y al lenguaje que ellos suelen expresar en sus redes sociales en la entrada anterior, considero que este tema tiene que ser tratado con especial atención no sólo por los padres sino también por los propios docentes. La familia y la escuela son los dos microsistemas más próximos al adolescente y por ello, su influencia directa es imprescindible en la vida de estos jóvenes. Según este periódico se espera que sean los padres los encargados de escoger la fotografía de perfil de los más pequeños. Sin embargo, sabemos que no siempre es así y son los propios niños o adolescentes quienes gestionan su perfil según sus preferencias. Pero, ¿en una etapa de tanta incertidumbre, cambio e ingenuidad como es la adolescencia van a ser esas preferencias siempre acertadas? Tristemente, me temo que no. Es aquí donde la labor de los adultos, padres o profesores, debe impedir que el menor ofrezca información no aconsejada. En muchos casos, tutorías sobre el correcto uso de las redes sociales evita que los adolescentes expongan en Internet información de la que luego pueden llegar a arrepentirse.
Por lo tanto, nosotros somos los verdaderos responsables de la información transmitida en nuestro perfil. El título de esta entrada “tu perfil habla de ti” es una verdad absoluta, pero ahora bien, el modo en el que ese perfil “hable” depende única y exclusivamente de ti.
Os dejo el vínculo donde podéis leer el artículo al que hago referencia en esta entrada. http://www.adn.es/lavida/20111127/NWS-0546-redes-sociales-imagen-perfil.html

Hola Miriam
ResponderEliminarMuy interesante y apropiado en relación al tema de la identidad virtual. De hecho lo podríamos usar como práctica para trabajar la identidad, a partir de qué fotos elegimos de nosotros mismos para que aparezcan en nuestros diversos perfiles (por ejemplo en el de Blackboard). Explorar no sólo la foto (como producto final) sino cuál ha sido el proceso de decisión o elección. Es ahí donde proyectamos nuestra identidad, en este caso en un contexto social. ¿Qué quieres expresar, anunciar sobre ti? No es muy diferente a otras cosas más informales como nuestra manera de hablar, de vestir, de actuar cuando estamos en un grupo. Una clave también, creo, es lo importante que sea dicha "imagen" para nosotros, o lo influído que estamos por la respuesta que generamos (eso marcaría una diferencia importante).
Imagino también que nuestros estándares van cambiando con el tiempo. Es decir, una foto que nos parecía bien en un momento, puede que nos horrorice en otro momento. Es algo que ya estamos explorando con lo de las canciones. El objeto (foto, canción, estilo personal) es el mismo, pero nuestra valoración, nuestros estándares no. Dichos estándares (cómo los creamos y aplicamos) forman parte fundamental de nuestra identidad, también. En este caso es más bien la identidad en acción...
Un saludo
Alejandro
Gracias una vez por "pasarte" por mi blog. Por supuesto que nuestros estándares van cambiando a lo largo del tiempo. de ahí la importancia de renovar la imagen que muestras para que esté lo más ajustada posible al momento presente.
ResponderEliminarEs interesante eso que dices sobre analizar la foto de Blackboard. Ahora que lo pienso, yo habría cometido uno de esos errores que el artículo del ADN publica. En ese caso, he elegido la foto de mi DNI la cual es algo forzada, es decir, el rostro que muestro es poco natural. Como vemos muchas veces elegimos las fotos sin pensar demasiado en lo que estamos transmitiendo con ellas. Sin embargo, para un perfil como el de Blackboard (dada su "seriedad" por pertenecer a una institución pública) sinceramente creo que es una de las fotos más acertadas. Por lo tanto, dependiendo del contexto en el que la foto va a ser publicada, podemos considerar que cometemos un error o no si tenemos en cuenta el artículo. En definitiva, la foto que elegí para Blackboard me pareció bien en ese momento y, aún así, creo que la seguiré manteniendo aunque a partir de ahora pensaré más sobre lo que una foto puede llegar a "decir" de mí.
Un saludo
Miriam