jueves, 15 de diciembre de 2011

Les cuatre cents coups VS La clase

Otra entrada más sobre una película sobre educación. En este caso se trata de la película Entre los muros o lo que es lo mismo La clase. Aunque el objetivo al ver esta película es intentar integrar los contenidos que hemos ido tratando a lo largo de este cuatrimestre, creo que también es interesante compararla con la película de la semana pasada de la cual hablé en la entrada anterior. Y, es que a pesar de ser ambas francesas, se pueden encontrar diferencias significantes. Estas películas pertenecen a épocas muy distintas lo cual explica los contrastes que se pueden encontrar entre ambas.

Si en la película Les cuatre cents coups veíamos que la familia y la escuela eran microsistemas independientes donde no existía ningún vínculo, La clase intenta mostrar un punto de unión entre ambos entornos. Aquí se puede ver como los padres participan en las reuniones organizadas por el consejo escolar como representantes de las familias y también mantienen relación con el tutor quien informa a cada familia de los aspectos educativos más relevantes de los hijos. Sin embargo, ¿es esta relación entre familia y escuela la que puede evitar las discontinuidades encontradas entre ambos entornos educativos? Desde mi punto de vista, esta relación está basada en estándares convencionales y tradicionales. Es decir, hasta aquí se puede definir como una relación formal entre dos instituciones sociales. En muchos casos, los objetivos son comunes pero no existen medios comunes para alcanzarlos. Sin embargo, la escena donde la jefa de estudios informa sobre el problema sufrido por la madre de un alumno refleja otro tipo de relación ya que los profesores están interesados en ayudar a esa familia desde una perspectiva más personal. Los profesores tienen la intención de ayudarla para que el ambiente familiar de ese alumno sea lo más favorable posible.

Por otra parte, la película anterior reflejaba al profesor como figura de autoridad y todas sus clases se desarrollaban en torno a él. La clase muestra un modo de enseñanza diferente en cuanto a que el profesor pretende entablar un trabajo cooperativo con los estudiantes fomentando el diálogo con ellos. Este aspecto es útil para involucrar a los alumnos en el proceso de enseñanza-aprendizaje y que se sientan partícipes de lo que están haciendo y no meros espectadores. Aunque también se pueden encontrar momentos donde el profesor pide el respeto de los estudiantes hacia su persona como forma de dejar patente quién es el que de verdad tiene el poder y el control en la clase. ¿Es ese poder el que supuestamente le excusa de su erróneo comportamiento con dos alumnas? Cuando el profesor insulta a dos alumnas en ningún momento se le manda describir los hechos literalmente sino simplemente dar una idea general sobre lo que ocurrió. Sin embargo, el caso de un alumno conflictivo es detallado cuidadosamente. ¿Por qué si ambos comportamientos no son correctos en dicha institución no son tratados con la misma importancia? Si un valor de la educación es la igualdad, comportamientos como el que vemos en la película es un ejemplo de lo contrario porque profesores y alumnos no son tratados al mismo nivel.

La relación entre estudiantes es otro aspecto diferente entre ambas películas. Les cuatre cents coups muestra como los alumnos mantienen el sentido de grupo unido cuando todos hacen burla al profesor mientras este escribe en la pizarra. Por su parte, los estudiantes de la segunda película es un grupo muy heterogéneo, no sólo por la diversidad de nacionalidades que se puede ver a simple vista, sino también por sus actitudes y personalidades. Hay escenas donde los alumnos mantienen posturas opuestas ya que cada uno tiene una opinión diferente por lo que llegar a un acuerdo común respecto a cualquier tema es una misión complicada. Pero también se puede ver cómo ante la expulsión de un compañero todos se unen e intentar buscar una solución para evitar esta decisión. En este caso, los alumnos forman, lo que coloquialmente se conoce como una piña, para defender a un compañero. Estas variaciones en cuanto a cómo los estudiantes se comportan en determinados momentos pueden ser resultado de los diversos cambios que experimentan en la adolescencia. Desde nuestra propia experiencia, sabemos que el estado de ánimo varía continuamente en los adolescentes de ahí que encontremos situaciones de desencuentro o conflicto y otras de apoyo o consenso.

En términos generales, estos pueden ser algunos aspectos a analizar en ambas películas y que nos acercan a dos épocas diferentes de la educación. Ahora queda pensar, o por lo menos imaginar, como será la época donde seamos nosotros mismos quienes experimentemos ese tipo de cuestiones cuando entremos en el mundo de la educación desde otro punto de vista diferente al cual estamos acostumbrados, es decir desde la figura del profesor y no la del alumno.

jueves, 8 de diciembre de 2011

Les cuatre cents coups: el adolescente en la familia y la escuela

Les quatre cents coups (en español Los cuatrocientos golpes) es una película francesa de los años sesenta que refleja como era la vida de los adolescentes en aquella sociedad. El hecho de escribir esta entrada sobre esta película se debe a la representación que hace del adolescente en los dos entornos más importantes de socialización: familia y escuela. Aunque el análisis de esta película lo desarrollamos en clase de Sociedad, familia y educación también podría haber sido una tarea en la asignatura de Aprendizaje y desarrollo y además en este momento del curso donde estamos tratando cuestiones del adolescente en relación con su identidad. Aparte de esto, hay otra coincidencia más que me gustaría añadir porque nos da lo posibilidad de poder integrar ambas asignaturas. Esto se refiere al modo de análisis del cual se puede explorar un determinado fenómeno. Nosotros hemos trabajo en dos direcciones diferentes al analizar un caso concreto. Primero, el vídeo de George Constanza fue analizado desde el fenómeno mismo sin basarnos en ningún modelo teórico. Sin embargo, como ya nos comentó Alejandro esta no es la única forma de hacerlo. Pues bien, en esta entrada voy a intentar de recoger como sería un modo de análisis distinto, es decir, esta vez partimos de unas teorías concretas para explicar un caso.


Me parece interesante destacar que nosotros mismos fuimos conscientes que estábamos haciendo lo contrario a lo que habías hecho en la clase anterior o por lo menos esta fue la impresión de mi grupo de trabajo. Aunque el análisis que a continuación detallaré sólo se refiere a los primeros 30 minutos de la película nos ofrece una visión general de cómo son esos entornos donde el adolescente se está desarrollando. Desde el punto de vista del entorno familiar, el comportamiento de la madre y el padrastro (no estoy segura si es el padre) hacia el hijo dan lugar a conclusiones muy explícitas. La madre tiene un estilo autoritario donde priman sus necesidades e intereses. No muestra preocupación alguna por el desarrollo del hijo ni en casa ni en la escuela. En casa, se puede ver como el hijo duerme con un pijama roto y respecto a la escuela vemos que la madre no consiente que el hijo haga los deberes antes de cenar. Las principales funciones que la madre atribuye al adolescente están relacionadas con tareas del hogar, como poner la mesa, tirar la basura, etc. lo cual, al mismo tiempo, hace que la madre tenga que trabajar menos en casa. Sin embargo, el estilo del padre puede se clasificado como negligente debido a la carencia de exigencia y control y al hecho de dejar al hijo hacer lo que quiera. En este caso, el padre le da dinero como una muestra de comodidad y de quitarse problemas de encima.


Desde el punto de vista del entorno escolar, profesor y alumnos están ajustados a una educación tradicional (es de esperar teniendo en cuenta la época) donde el profesor tiene el poder y los alumnos “deben” respetarlo. Digo “deben” porque no siempre es así ya que al final del fragmento se ve como los alumnos no acuden a la escuela, es decir, no respetan la autoridad del profesor sino que se dejan llevar por sus impulsos y seguir sus preferencias. Además, me gustaría añadir un comentario que puede estar relacionado con lo que escribí en la entrada sobre el “Mal de escuela”. En este caso, el adolescente está interesado por la escritura y cuando el profesor le castiga en un rincón de la clase escribe un poema en la pared. Por supuesto, este hecho es considerado a simple vista como una travesura de adolescentes y por ello el profesor le manda borrarlo. Sin embargo, más tarde vemos como el profesor realiza la misma operación en la pizarra porque escribe y al mismo tiempo dicta un poema para los alumnos. Por lo tanto, el profesor no permite al adolescente desarrollar e investigar sobre lo que le gusta sino que opta por una tarea impuesta que los alumnos tienen que completar por obligación. ¿Qué será más fructífero para los alumnos copiar un poema sin prestar atención a lo que el poema contiene o expresa o ser capaces de escribir un poema partiendo del conocimiento implícito que el alumno tiene?


Después de comentar cómo ambos entornos son representados en esta película, sólo queda pensar en cómo ese adolescente evolucionará teniendo en cuenta cómo son sus entornos más próximos. Además por relacionarlo con el tema de la identidad podemos decir que el adolescente no está desarrollando una continuidad experiencial porque él no es el mismo en diferentes contextos. Por ejemplo, en casa respeta y realiza las órdenes que le imponen sin mostrar ninguna oposición mientras que en la escuela tiene una actitud más pasota ante las órdenes que el profesor le asigna.

martes, 6 de diciembre de 2011

Mi propio proceso de cambio

Lo que voy a contar en esta entrada no vendría a cuento si no hubiéramos visto un fragmento de la serie Seinfeld ayer en clase. Ese fragmento nos llevó a indagar sobre el proceso de cambio que una persona puede llegar a plantearse para más tarde experimentarlo y verificarlo. He encontrado lo que a continuación describo como una experiencia que guarda bastante relación con el caso de George Constanza y es ese el único motivo que me ha llevado a incluirlo en este blog. No penséis que he cambiado la temática del mismo para a partir de ahora empezar de hablar sobre mis propias experiencias.


Pues bien, os sitúo hace unos 9 años cuando estaba en plena adolescencia. Es entonces cuando empezamos, entre otras muchas cosas, a establecer relaciones sociales algunas de ellas mucho más cercanas concretamente con algún “conocido” o “amigo especial”. Lo que se conoce en un lenguaje típico de los adolescentes como empezar a “estar colado por alguien”. Para empezar, ese sentimiento nuevo ya produce un cambio en la forma de ver, de considerar, de hablar y en definitiva de relacionarse con ese “alguien”. Es ahí donde conozco a esa persona “especial” que te hace sentir esa cosa tan difícil de definir en el estómago. Al principio nuestra relación de conocidos, porque no nos unía ningún otro vínculo, era de lo más buena posible. Sin embargo, cuando empezamos a enfatizar más surgieron algunos problemas y es que yo por aquel entonces era una persona algo tímida y claro estando con un grupo amplio de personas pues la cosa no tenía mayor inconveniente pero encontrarme con una persona sola y encima que esa persona me despierte algún tipo de interés, era diferente. En esos momentos es cuando me volvía una persona prácticamente muda ya que las únicas palabras que era capaz de expresar era “bien y ¿tú?” cuando me preguntaba “¿Qué tal la semana?” o “a mi casa” si la pregunta era “¿dónde te llevo?”. Estas situaciones se repetían una y otra vez hasta que la otra persona dijo hasta aquí hemos llegado. Vamos que no estaba dispuesto a tener que sacarme las palabras a la fuerza. Claro cuando esa persona se iba yo misma me decía “claro si le hubiera seguido la conversación hubiera estado más tiempo con él” (lo que se puede denominar toma de conciencia inicial teniendo en cuenta las etiquetas que ayer propusimos en clase) Pero a la próxima vez, más de lo mismo.


Como he dicho antes el hecho de escribir este post viene determinado por la conexión que establece con el caso de George Constanza. Cuando yo hablaba con mis amigas sobre esto siempre mostraba una intención de cambio y además usaba argumentos muy similares a los que George usa en la serie. En esos casos decía: “si sigo con esa actitud todo me va a salir mal por eso la próxima vez me mostraré más abierta y hablaré mas”. Ahí era consciente de cuál era el problema pero ¿era tan fácil realizar el cambio que me proponía? Aquí surge otra coincidencia más con George porque yo también tuve refuerzos provenientes de mis amigas quienes me decían que hiciera lo contrario (“do the opposite”) y en lugar de responder únicamente a las preguntas que él me hiciera que fuera yo la que empezara preguntándole a él. La próxima vez que lo vi fui toda dispuesta a preguntarle sobre qué tal había pasado la semana y así intentar empezar una conversación con él (acción de cambio). Él mismo reconoció que estaba cambiada, “No sé pero te veo más habladora, no tan cortada como otras veces” afirmó. Sin embargo esta nueva actitud me duró los primeros cinco minutos y otra vez más tuvo que ser él quien me sacara las palabras. Pero a partir de ese momento la relación fue diferente porque aunque yo no hablara todo lo que le gustara (porque en realidad no se puede cambiar de la noche a la mañana, lo que decíamos ayer con el ejemplo de George Constanza) sí es verdad que era capaz de construir frases con más de tres palabras, acción que antes me resultaba casi imposible, y pude verificar que el cambio funcionó, hasta el punto que ahora esa misma persona, en ocasiones, me pide que no hable tanto.



En definitiva, no se puede hablar de un cambio inmediato porque cambiar el comportamiento u actitud que una persona adquiere a lo largo de los años no es una tarea fácil. Pero sí, se pueden conseguir efectos de acuerdo a ese cambio a través de todo un proceso, lo que se conoce como EL PROCESO DE CAMBIO. Por lo tanto, para unir este post con el mundo de la educación (que fue para lo que este blog nació) se puede añadir que un profesor tiene que ser consciente de esto último y saber que los alumnos, especialmente en secundaria y bachillerato, están empezando, desarrollando o terminando cambios propios de la etapa de la vida en la que se encuentran, la adolescencia. Por eso, no deben esperar respuestas y efectos inmediatos sino que deben respetarlo e incluso reforzarlo para que una vez terminado EL PROCESO DE CAMBIO, los propios sujetos sean capaces de verificar su resultado.

martes, 29 de noviembre de 2011

Tu perfil habla de ti

Lo que son las casualidades de la vida. Ayer en la clase de Aprendizaje y desarrollo de la personalidad tratamos, entre otros aspectos, el tema de la identidad virtual. Al hablar sobre este concepto es imprescindible recurrir a las redes sociales donde creamos nuestros propios perfiles como una forma de estar identificado virtual y socialmente. Pues bien, cual es mi sorpresa cuando de regreso a casa empiezo a leer el periódico ADN en el tren y en la tercera página me encuentro un artículo titulado: Tu perfil habla de ti. Continúo leyendo nuestra imagen en las redes sociales es clave. Muchas veces, y me incluyo a mí misma, cuando creamos un perfil en cualquier red social no somos conscientes de la cantidad de información personal que estamos transmitiendo al público. La información no sólo es expresada a través de comentarios sino que las fotografías ofrecen en algunos casos muchos más detalles de cómo es una persona que sus propias palabras. Por eso “la fotografía que escogemos para nuestro perfil debe ser coherente” ya que podemos causar una impresión que no es la correcta.


El artículo del periódico recoge algunos de los errores que la gente produce cuando elige su fotografía de perfil. Estos errores indican que lo que se está transmitiendo con dicha fotografía no es para nada coherente con la identidad de la persona. Por lo tanto, en estos casos la identidad virtual no es un reflejo de la persona en su vida rutinaria sino que a través de esas fotografías consideradas como errores ofrecen una imagen alejada de la realidad de la persona. Según Ariane Basaguren, “la fotografía de perfil debe reflejar nuestra energía y personalidad” y no elegir fotografías que sólo recogen un momento concreto. ¿Acaso la identidad es creada para un momento determinado? La identidad se va construyendo día a día por eso no podemos definirnos en relación a una situación concreta sino a la suma de experiencias vividas a lo largo de todo el proceso de desarrollo. Cuando leí el apartado de los errores que dicho periódico publica me di cuenta que muchos de ellos son normalmente cometidos por la mayoría de adolescentes usuarios de las redes sociales. Hay ocasiones donde resulta difícil reconocer a la persona de un perfil determinado porque la fotografía que presenta no tiene nada que ver con la imagen que dicha persona expresa diariamente. Para evitar que la imagen que se ofrece a través de una red social sea malinterpretada es necesario “reconocerse al otro lado del espejo” es decir plasmar, como decíamos antes, una imagen coherente y acorde a nuestro físico y a cómo somos día a día.


Reflejar una imagen coherente es de relevante importancia para configurar nuestra identidad virtual porque en un perfil creado en cualquier red social no se pueden destacar el resto de elementos que conforman la identidad de una persona. Por lo tanto, haciendo uso del refrán la primera imagen es la que cuenta, es imprescindible que seamos conscientes de que a través de una única fotografía estamos trasmitiendo más de lo que a veces queremos. Por eso es importante hacer una selección de qué fotografía escogemos para nuestro perfil con el objetivo de que la información implícita que se puede extraer de ella no se desvíe mucho de nuestra realidad.



Aunque ya hice una referencia a los adolescentes y al lenguaje que ellos suelen expresar en sus redes sociales en la entrada anterior, considero que este tema tiene que ser tratado con especial atención no sólo por los padres sino también por los propios docentes. La familia y la escuela son los dos microsistemas más próximos al adolescente y por ello, su influencia directa es imprescindible en la vida de estos jóvenes. Según este periódico se espera que sean los padres los encargados de escoger la fotografía de perfil de los más pequeños. Sin embargo, sabemos que no siempre es así y son los propios niños o adolescentes quienes gestionan su perfil según sus preferencias. Pero, ¿en una etapa de tanta incertidumbre, cambio e ingenuidad como es la adolescencia van a ser esas preferencias siempre acertadas? Tristemente, me temo que no. Es aquí donde la labor de los adultos, padres o profesores, debe impedir que el menor ofrezca información no aconsejada. En muchos casos, tutorías sobre el correcto uso de las redes sociales evita que los adolescentes expongan en Internet información de la que luego pueden llegar a arrepentirse.


Por lo tanto, nosotros somos los verdaderos responsables de la información transmitida en nuestro perfil. El título de esta entrada “tu perfil habla de ti” es una verdad absoluta, pero ahora bien, el modo en el que ese perfil “hable” depende única y exclusivamente de ti.


Os dejo el vínculo donde podéis leer el artículo al que hago referencia en esta entrada. http://www.adn.es/lavida/20111127/NWS-0546-redes-sociales-imagen-perfil.html

jueves, 24 de noviembre de 2011

Analizando identidades adolescentes

El lunes en clase de Aprendizaje y desarrollo de la personalidad estuvimos hablando sobre los principales elementos que se tienen que considerar cuando los adolescentes son estudiados. Nosotros principalmente nos centramos en cuatro elementos: pubertad, desarrollo cognitivo, relaciones sociales e identidad. De todos ellos, en esta entrada me voy a centrar en la identidad porque considero que intentar describir la identidad de un adolescente no es para nada una tarea fácil ya que la identidad no es una constante sino que cada persona va formando su propia identidad al tiempo que se va desarrollando.


Al igual que Alejandro nos proporcionó diferentes fragmentos de diversas adolescentes sobre lo que pensaban sobre sí mismas yo he querido hacer lo mismo. En este caso, he decidido proponerle esta tarea de responder a la pregunta ¿quién soy yo? a mi prima M.C de 13 años. Cuando se lo propuse me dijo que no sabía a que me refería con esa pregunta, quizás parezca una pregunta sencilla a simple vista porque todo el mundo puede pensar que sabe perfectamente como es. Sin embargo, cuando te lo planteas de un modo más profundo porque tienes que elaborar una respuesta la cosa cambia. En este caso, le sugerí que se describiera a ella misma y la respuesta es la que sigue:


“Me veo como una chica muy cariñosa y que quiero un montón a todo el mundo. Me veo una chica más o menos inteligente y amable. Que se preocupa por los demás muchísimo y una chica que quiere mucho a sus familiares” (M.C, 13 años)


A pesar de ser una respuesta corta, hay varios aspectos interesantes para conocer el perfil de esta chica como adolescente. En primer lugar me gustaría comentar la expresión “me veo” porque es envuelve un sentido de ambigüedad, es decir, en ningún momento refleja una realidad sino algo que ella piensa. Es importante este valor subjetivo el cual deja abierto cualquier comentario que se quiera hacer sobre él porque no representa un hecho objetivo e inmutable. Sino que desde su propio punto de vista ella es de esa forma, pero puede que otras personas la “vean” diferente. En segundo lugar, llama la atención las veces que se refiere a la gente de su entorno (todo el mundo, los demás, familiares). Este aspecto es interesante hasta el punto que la identidad de cualquier persona estar determinada por numerosos factores y quizás uno de los más significativos sea el propio entorno donde esa persona vive y se relaciona. Aquí entra en juego las relaciones sociales que mencionábamos al principio. M.C no especifica quién es “todo el mundo” sólo al final deja claro que parte de esas personas tan importantes son sus familiares, sin embargo no menciona ni a amigos, ni compañeros, ni vecinos… “Los demás” y “todo el mundo” le permiten incluir a todas esas personas que no pertenecen a su ámbito familiar y es probable que ambas expresiones le den seguridad por el mero hecho de incluir a todos en uno. También he observado que utiliza varias palabras relacionadas con el afecto (quiero, cariñosa, amable, preocupa) que le permiten enfatizar sobre el sentimiento de apego hacia las personas de su entorno. La adolescencia es una etapa donde el significado explícito de los sentimientos puede llegar a ser confuso para algunos jóvenes. He observado que M.C y otras chicas de su edad utilizan mucho “te quiero” cuando se escriben en diferentes redes sociales. Considero que es una forma de dejar patente la relación que mantienen porque en realidad no saben si lo que sienten es eso “que se quieren” o simplemente “que se tienen cariño unas con otras”. Sin embargo, un adulto sí es consciente de los diferentes sentimientos y sus significados y creo que no utilizan la palabra “te quiero” a cualquiera de sus conocidos. Por último, la expresión “más o menos” le permite mitigar lo que está diciendo en lugar de afirmar rotundamente que es una chica inteligente. En un lenguaje bastante coloquial, creo que con esa expresión lo que evita es “dárselas de lista” y dar la opción a que las personas opinen al respecto. Esa es la diferencia entre afirmar algo o por el contrario, dejar la incertidumbre.


Como habéis podido observar, se pueden analizar varios aspectos de un adolescente a través de sus propias palabras por eso os animo a que sí tenéis la oportunidad, hagáis un ejercicio similar a este para ser capaz de conocer el perfil de un adolescente en primera persona.

martes, 15 de noviembre de 2011

Mal de escuela



Durante la clase de ayer de aprendizaje y desarrollo de la personalidad leímos diferentes textos donde pudimos indagar sobre varias cuestiones relacionadas con el adolescente. Aunque la figura central era el adolescente también pudimos encontrar varias referencias a la figura del docente y la relación que este mantiene con el alumno.


Uno de los textos pertenecía al libro Mal de escuela de Daniel Pennac. El título de dicho libro ya me sugiere una profunda reflexión sobre cuál es el verdadero mal de la escuela. La opción más rápida y a la vez más común es culpar de ese mal a los propios alumnos. Por el contrario son los alumnos quienes afirman que hay varios profesores sin saber como enseñar su asignatura y eso les lleva a fracasar. Sin embargo, la respuesta no es tan sencilla, no consiste en culpar a unos u otros sino intentar cuál es la mejor solución para evitar que el mal aparezca en el ámbito educativo. Por supuesto, conseguir esa solución requiere de la participación de todos los miembros de la comunidad educativa porque su correcto funcionamiento debe ser una tarea colectiva.



Buscando más información sobre Pennac he encontrado una publicación del periódico el País (http://www.elpais.com/articulo/semana/torpe/Pennac/elpepuculbab/20080906elpbabese_3/Tes) en el año 2008 que me gustaría compartir con todos vosotros. Esta reseña contiene una cita formulada por el propio Pennac: "Los padres, la televisión, los libros pueden ser idiotas, pero los chavales no lo son". Si tenemos en cuenta el punto de vista de Pennac podemos afirmar que en cualquier caso los alumnos no son los responsables del mal de la escuela. Como he expuesto al principio de esta entrada para entender al adolescente es necesario incorporar al adulto y la relación entre ambos. Pues bien, partiendo de esa idea podemos entender mejor qué es lo que Pennac quiere expresar: el fracaso escolar es el resultado de un conjunto de factores que afectan negativamente el rendimiento académico de los alumnos. Pennac se define a sí mismo como un cancre hasta los 13o 14 años. Es en ese momento cuando se empieza a interesar por la literatura y finalmente acaba convertido en un escritor de élite. Este cambio de alumno cancre a escritor profesional fue alcanzado durante su etapa de adolescencia donde cualquier persona experimenta un alto grado de evolución. Por lo tanto, quiero enfatizar la idea de que todo lo que un adolescente percibe puede determinar su futuro. Aquí es donde entran en juego otros factores externos al propio adolescente pero que sin ninguna duda afectan su conducta.


El sistema del que el adolescente forma parte tiene especial relación con el mundo escolar y familiar. Es decir, el adolescente se sitúa en diferentes microsistemas que a su vez pueden establecer conexiones recíprocas las cuales repercuten en cómo el adolescente se desarrolla. Entonces, ¿podríamos decir que el fracaso escolar que un alumno sufre es una consecuencia individual o es producido también por factores externos con una influencia directa en el adolescente? La respuesta a esta pregunta puede corresponderse con la oración anterior donde se afirma la relación del adolescente con la familia y la escuela. El adolescente es influenciado tanto por los padres como por los profesores y por eso el papel que desarrolla cada uno de estos perfiles es imprescindible para entender la conducta que el adolescente toma en determinadas situaciones.


No me quiero extender mucho más porque me gustaría que todos aquellos quienes puedan dediquen un tiempo a leer la reseña de El País. Como síntesis quiero recordar que todos (niños, adolescentes y ad

ultos) necesitamos que alguien quien crea en nosotros y nos ofrezca su confianza, apoyo o incluso solidaridad para realizar algo que de verdad nos interesa. Desde el punto de vista del adolescente, esta confianza es primordial porque es una etapa de grandes cambios donde los jóvenes necesitan de alguien quien comparta sus expectativas y demandas y, al mismo tiempo, les ayuda a desarrollarse teniendo en cuenta sus principales objetivos y requisitos. Por lo tanto, la figura externa al adolescente es clave para evitar cualquier equivocación que dicha persona pueda tomar. En términos de educación, los males o bienes producidos en la escuela por los adolescentes resultan de la suma de profesores, compañeros y padres cuya acción en conjunto pueden orientar la conducta que el alumno adopta en ese microsistema. En definitiva, debemos evitar situaciones como la que refleja la siguiente imagen donde el adolescente se encuentra SÓLO ante su propio desarrollo y/o aprendizaje. Desde mi punto de vista, esta imagen es el propio reflejo del "mal de escuela".


PD: Realicemos una labor colectiva para evitar el “mal de escuela”.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Y tú, ¿qué tipo de profesor eres?

Cuando preguntamos a diferentes estudiantes cómo es su profesor o profesores, ellos tienden a describirlos conforme a sus características personales. Por ejemplo es común encontrar respuestas como es un profesor muy divertido, es un profesor muy exigente, es un profesor que se preocupa por los alumnos, es un profesor muy serio, etc. Teniendo en cuenta estas posibles respuestas, podemos decir que lo más fácil es describir a un profesor en términos de su actitud. Es decir, los profesores suelen ser juzgados por su comportamiento ante una clase.

Esta forma de decir cómo es un profesor es de especial importancia en el mundo de la educación porque los profesores además de impartir una determinada materia tienen que saber que un aula es un contexto social entre diferentes personas. Por lo tanto, aunque esta primera descripción está basada principalmente en la conducta del profesor con respecto a los alumnos, nos da información relevante para conocer como es la dinámica social de un aula. Conocer este perfil del profesor nos hace ver cómo la clase se desarrolla en términos de interacción y conducta.

Sin embargo, también es importante conocer el perfil académico del profesor. Eso es definir al profesor en relación al tipo de metodología empleada para desarrollar el proceso de enseñanza. Aquí es donde entran en juego los tipos de métodos docentes para fomentar el aprendizaje que los profesores tienen a su disposición. Para aquellos quienes lean este blog y no hayan oído hablar sobre dichos métodos, aquí os dejo la clasificación que aprendimos el lunes en clase:

TIPOS DE MÉTODO DOCENTE PARA FOMENTAR EL APRENDIZAJE.

  1. Maestro /aprendiz (modelaje de rol, demostración)
  2. didáctico/ informado (hechos, descripciones)
  3. enseñado (modelaje de rol, demostración)
  4. Replicativo (copiar)
  5. Experiencial (hacer, reflexionar, organizar)
  6. Exploratorio (hacer, explorar)
  7. aprendizaje experimental (hacer, explorar y comprobar)
  8. creativo / innonativo (explorar y comprobar)

Una vez que sabéis los tipos de método docente, ¿con cuál de ellos os sentís más identificados al enseñar? ¿Coincide siempre el mismo método docente independientemente de lo que estás enseñando? ¿Te gustaría usar un determinado método pero no sabes como aplicarlo a lo que enseñas? Pues bien, el hecho de escribir esta entrada es para invitar a los lectores de mi blog a que realicen una autorreflexión e intenten indagar sobre el tipo de profesor que ellos son o les gustaría ser en un futuro.

Para terminar me gustaría añadir mi propia opinión al respecto pero como digo es una mera OPINIÓN PERSONAL con la cual no pretendo influir en lo que el resto de personas piensen sobre este tema. Lo primero que determina el tipo de profesor que somos en cuanto al perfil académico es la materia que vamos a enseñar. En este caso, creo que dependiendo del contenido de la materia el profesor puede utilizar un método u otro o combinar varios. Sin embargo, creo que hay materias que “exigen” un determinado método para su enseñanza porque aplicar cualquier otro es una tarea de gran dificultad y algunas veces casi imposible. También es verdad que un profesor puede proponerse un método específico que a la hora de ponerlo en práctica con los alumnos resulta poco eficiente para su aprendizaje. Por lo tanto, no sólo el tipo de materia sino también las características de un grupo de alumnos influyen en la decisión de un método concreto. Elegir el tipo de método es algo complicado que el profesor tiene que plantearse, pero ¿hasta qué punto el profesor es libre de elegir su propia metodología si cuenta con un curriculum estricto el cual tiene que desarrollar? ¿no será que dependiendo del curriculum, el profesor tendrá más o menos libertad para indagar sobre su metodología? Pero entonces, ¿cómo puede profesor fomentar el aprendizaje si no puede seguir la metodología que esperaba? Como veis, definir el tipo de profesor en términos académicos no depende meramente del profesor en sí, ya que podemos encontrar otros factores del contexto educativo que determinen como ese profesor tiene que ser académicamente hablando.

En definitiva, considero que para decir qué tipo de profesor somos nos tenemos que situar en un contexto determinado. Como sabemos el proceso de enseñanza-aprendizaje se desarrolla en un contexto muy amplio el cual a su vez está formado por contextos más concretos que se crean en cada aula, con cada grupo de alumnos, en cada materia, etc. Por eso pienso que un profesor no responde a un tipo fijo sino que adquiere diferentes perfiles dependiendo de los diferentes contextos donde se mueva. Eso sí, en cada uno de esos contextos, el profesor puede ser definido en términos sociales y académicos.